lunes, 16 de julio de 2012

PÁGINAS URUGUAYAS - EL ABECEDARIO DE “EL MAGO”


Escribe Walter Ernesto Celina


El Arq. Nelson Bayardo fue un distinguido docente universitario, cuya carrera académica le valió el título de Profesor Emérito en la Facultad de Arquitectura de la UDELAR.
Tras las recopilaciones de antecedentes acerca de la nacionalidad uruguaya de Carlos Gardel -iniciadas por el periodista Erasmo Silva Cabrera (Avlis)-, promovió el cotejo y análisis de materiales dispersos en cientos de artículos prensa, entrevistas y libros referidos a “El Mago”. En una labor igualmente pionera como la de Silva Cabrera, logró una contundente sistematización de datos cuyo efecto fue probar la invalidez de la tesis de un Gardel francés.
La significación de nuestro artista no reside, obviamente, en cuál haya podido ser su lugar de nacimiento, del mismo modo que su grandeza poco tiene que ver con las cualidades de sus progenitores, ni con las incertidumbres que rodearon la existencia del niño y del adolescente.
El estudio de Bayardo es diáfano y no se inspira en ningún interés subalterno. Está exento de cualquier sombra de chovinismo. De la misma cepa son los aportes sustanciados por el Dr. Eduardo Payssé González. Menos aún, podría caber sospecha para los investigadores argentinos y gardelianos integrales, la Sra Martina Iñiguez y el Sr. Ricardo Ostuni, interesados en la verdad histórica.  
 La densidad argumental del Prof. Arq. Nelson Bayardo no se detiene en valoraciones subjetivas. A tal punto acumula argumentos que su lexicón gardeliano abarca todas las letras, de la A a la Z. Cada página pasa por protagonistas esenciales o se detiene en rubros como Fútbol, Edad, Desertor, Testamento. Trabaja para pulverizar argumentaciones falaciosas.
El “1er. Abecedario Gardeliano” fue publicado el 24 de junio de 1994, estando  antecedido en forma inmediata por “C.G. Documentos para la Historia, a más de otros títulos y monografías.
Estos son contenidos de la letra “P”, por los que Nelson Bayardo entra en la vida del cantor de todos los tiempos a través de un músico genial:

 PIAZZOLA EN GARDEL,  SEGÚN  BAYARDO
“Famoso músico y bandoneonista argentino, que no precisa presentación. En 1990, actuando como ordenador Natalio Gorín, Editorial Atlántida S. A. (Bs. As.) publicó “Astor Piazzolla a manera de memorias”, leyéndose en su prólogo una frase significativa, en tanto expresa la voluntad categórica de algo que normalmente se considera -o se debería considerar- incluida en cualquier narración de acontecimientos.
“Tengo que decir la más absoluta verdad. Yo puedo contar una historia de ángeles, pero no sería la verdadera historia.”
Y a partir de allí arranca con el relato de los acontecimientos que se fueron jalonando en su vida.
Y en la página 80, aparece el nombre de Carlos Gardel, que como es por todos conocido, lo incluyó en la película “El día que me quieras” en un secundario papel de canillita.
El juicio de Gardel sobre aquel niño de 13 años, que era entonces Piazzolla en lo concerniente a las primeras incursiones que este hiciera con su bandoneón en materia de tango, no  fueron  alentadoras, aunque se descuenta el tono seguramente “cachador” de la frase: “Pibe, vos tocás el bandoneón como un gallego.”
Piazzolla, famoso por su hosquedad -acaso una forma encubierta de timidez-, recuerda con singular cariño a “El Mago”: “Y de él tengo el recuerdo de su simpatía, su forma arrabalera de ser y el sonido de su voz, hablaba como un uruguayo.”
Obviamente, esto no prueba absolutamente nada; pero no deja de ser significativo, que Piazzolla, de cuyo oído no se duda, no hubiera dicho rioplatense e hiciere en cambio la precisión: “uruguayo”.
Y empezando también con “P”, el tangófilo francés Edouard Pecourt explica en el “Primer Diccionario Gardeliano” (Edic. Corregidor - Bs. As. - 1985) que Gardel abordó ese idioma en su intento de llegar al gran público, pues sus actuaciones parisinas estaban restringidas a quienes concurrían a los cabarets o teatros donde actuaba. Y, para indicar la inutilidad de su esfuerzo, dice textualmente: “…el francés se le moría en la lengua.”
Ya vimos como la propia Berthe Gardes explicó que “su hijo” Carlitos no sabía hablar francés cuando niño, y ni siquiera lo entendía, al punto que cuando doña Berthe le retaba, el chico se reía.
Acorde a esto, Isabel del Valle (citada por Silva Cabrera en “Gardel Oriental”, en vida de esta) refirió la opinión de la citada Sra. Gardes, en lo vinculado con  las incursiones del cantor en los temas en francés: “Yo no sé cómo se atreve Carlos a cantar en francés. Se está haciendo reír de todo el mundo ¡Si chapurrea!”
Y subraya el Prof. Arq. Nelson Bayardo, casi al fin de la letra escogida:
En este caso tampoco se prueba nada, pero resulta bastante evidente que la tesis del origen francés está como signada por una suerte de fatalidad, en la medida que no existe un solo indicio de veracidad.