martes, 30 de junio de 2009

PÁGINAS GARDELIANAS - “EL MAGO” ASUME LA POESÍA GAUCHESCA

Escribe Walter Ernesto Celina

Corresponde decir, de modo preliminar, que la poesía gauchesca rioplatense nace con los cielitos de Bartolomé Hidalgo (1788-1822), encendidos en los campamentos de José Artigas, en la Banda Oriental, para alentar la acción independentista. Se difunden por el canto individual y el contrapunto (payada). Hilario Ascasubí (1807-1875) y Estanislao del Campo 1834-1880) (argentinos) le dan nuevo vuelo. Las letras van de boca en boca, adquiriendo con José Hernández (1814-1886) la altísima expresión de las dos partes de su Martín Fierro, conocidas en 1872 y 1879.
Tienen gracia y dulzura y un hálito irrenunciable de coraje.

Una nueva psicología ha de impregnar esta poemática vernácula cuando el gallego-uruguayo José Alonso de Trelles, El Viejo Pancho (1857-1924), publica en 1915 Paja Brava, recopilación de versos gauchescos, por entonces reeditados una veintena de veces.
Carlos Gardel, no se sustrae al embrujo telúrico y arrastra la rica tradición de los pueblos de dos orillas. Les da vida con su voz.
Con música del montevideano Américo Chiriff graba, de Alonso y Trelles, “Insomnio”, “¡Hopa! ¡Hopa! Hopa!”, “¡Cómo todas!” y “Misterio”.

Y, del escritor y poeta uruguayo, Prof. Dr. Juan Carlos Patrón (y música de Froilán Aguilar, hermano de uno de los guitarristas de “El Mago”), perpetúa la pieza “Murmullos”, un tango imbricado en el estilo del Viejo Pancho.

Particularmente reveladora es la afinidad de Gardel con lo uruguayo. La forma en que toma la letra de Juan Carlos Patrón (1905-1979) y, cómo la adopta, es un hecho excepcional de la relación intérprete-autor. Infrecuente.
El hecho fue documentado, de manera precisa, por el intelectual y cientista del derecho que la prohijó. Esta historia será objeto de una contribución periodística inmediata. En tanto, vale recordar el canto gardeliano-oriental:


MURMULLOS
Letra: Juan Carlos Patrón Música: Froilán Aguilar

Cuando el ombú de la existencia

sacude el viento del recuerdo,

se llena el alma de "murmuyos"

que cuentan cosas del tiempo viejo.

En ocasiones, al oírlos,

el cielo claro de los ojos

queda "tapao" de cerrazón

y en otras veces, sin querer,

se va la mano pa’l facón.


"Murmuyos" que traen al alma

la tropa de los recuerdos,

pa’ llegar vienen al trote

pa’ "dirse" siempre son lerdos.

"Murmuyos", "murmuyos" son

que aprietan el corazón.


Y si les echo pa’ correrlos

a la perrada de los sueños,

esos "murmuyos", uno a uno,

me matan "tuitos" los pobres perros.

Sólo la caña los domina

y se los lleva al trote en ancas,

por eso siempre tiene sed

de caña, mi alma, pa’ apagar

la voz que llega del "pasao".

waltercelina1@hotmail.com - 23.06.2009

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