jueves, 10 de mayo de 2007

LA DOCUMENTACIÓN GARDELIANA

La tesis de la nacionalidad francesa de Carlos Gardel apareció tardíamente, tan alejada en el tiempo que ocurrió después de su fallecimiento.
Su pieza maestra fue el denominado testamento ológrafo, es decir, un documento firmado de puño y letra, con determinadas formalidades jurídicas (mas bien elementales).
Su fecha de otorgamiento fue la del 7 de noviembre de 1933, al momento de partir para el viejo continente.
Manifiesta ser “francés nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890” e “hijo de Berthe Gardes”; que su “verdadero nombre y apellido son Carlos Romualdo Gardes” y que adoptó el apellido “Gardel”.
Declara única y universal heredera a Berthe Gardes y como albacea a Armando Defino.

Resulta extraño este acto, verificado con premura, en la instancia misma de embarcarse para Europa, cuando se encontraba en la plenitud de sus fuerzas físicas y acompañado de su mayor estrella artística.
Este testamento supone una contradicción absoluta con numerosos registros oficiales en los que, inequívocamente, reiteró haber nacido en Tacuarembó (Uruguay) y, también, con un acto notarial, celebrado en Uruguay, días antes del otorgamiento del “testamento ológrafo”.

Así, si para exhibir pruebas bastara una, véase esta perla: El 31 de octubre de 1933, es decir, una semana antes de extenderse el manido testamento, Carlos Gardel comparece ante el Escribano Busch Buero, como adquirente de un terreno en el barrio de Punta Gorda (Montevideo), circunstancia en que sostiene ser de nacionalidad oriental. Y como testigo ¿quién surge avalando lo declarado por el comprador? Ni más ni menos que Armando Defino...!

El testamento induce a una dualidad documentaria que debe ser objeto de examen.
¿Qué surge del resto de los antecedentes que Carlos Gardel manejó hasta el día de su muerte, en el trágico episodio del aeródromo de Medellín (Colombia)?

Siempre se declaró uruguayo de nacimiento, de manera abrumadora y sin fisuras.
Véase:
-8 de octubre de 1920. El Consulado de Uruguay en Buenos Aires expide un certificado de nacionalidad uruguaya, n° de inscripción 10.052. Declara llamarse Carlos Gardel, haber nacido en Tacuarembó, Uruguay, el 11 de diciembre de 1887. Ser soltero, de profesión artista e hijo de Carlos y María Gardel. Domicilio en Rodríguez Peña n° 451. Estatura mediana, cabello castaño oscuro, nariz recta, ojos pardos.

-4 de noviembre de 1920. Gestiona documento de identidad argentino, valiéndose del certificado precedente.

-7 de marzo de 1923. Tramita la Ciudadanía Legal Argentina, con residencia de 15 años. Certificado de conducta n° 218.125. Declara ser Carlos Gardel, uruguayo, nacido el 11 de diciembre de 1887, en Tacuarembó.

-3 de octubre de 1923. Obtiene el Pasaporte n° 383.017, en su carácter de ciudadano legal argentino, nacido en Tacuarembó, el 11 de diciembre de 1887.

-21 de junio de 1927. Se le concede la Libreta de Enrolamiento en el Distrito Militar n° 2, Sección 10ª. Matrícula n° 236.001. República Argentina. Nacido en Tacuarembó, siguiendo datos identificatorios similares a los anteriores. Domicilio en Rincón n° 137.

-8 de octubre de 1927. Renueva el documento n° 218.125, del 7 de marzo de 1923. Domicilio en Rincón n° 137.

-16 de marzo de 1931. Carta valable, expedida en París, Francia. Declara ser uruguayo, legalizado argentino, haber nacido el 11 de diciembre de 1887 y ser hijo de Carlos, oriundo de Salto, y de María, nacida en Mendoza.

-13 de diciembre de 1932. Accede a un Pasaporte Argentino, expedido por el Consulado de Niza. Registro n° 02421, serie D. Se reitera, nacido en Tacuarembó, etc.
Se le encontró chamuscado entre sus ropas. El registro indica su nacionalidad: uruguayo.

El Dr. Eduardo Paysée González indica más de 12 documentos en los que Gardel "por su sola y libre voluntad" indica haber nacido en Tacuarembó en 1887.

Cabe señalar que, con posterioridad al otorgamiento del testamento ológrafo, de 7.11.1933, Gardel vuelve a sostener su origen uruguayo, haciéndolo en La Guayra, Venezuela, el 25.04.1935.

(Documentación exhibida en Uruguay por el ex embajador de Venezuela Sr. Juan E. Moreno Gómez)

De lo expuesto resulta que el testamento ológrafo queda en inferioridad de condiciones frente a una relación documental, constante, pacífica, oficial y pública, además de caer en una contradicción flagrante con la actuación notarial verificada en Montevideo, en octubre de 1933.

Sobre qué indujo a Carlos Gardel a realizar la disposición de bienes de la manera en que apareció, después de su muerte, es materia discutible.
Lo es, también, la forma en que se tramitó la sucesión, en la que fueron sorteados requisitos imprescindibles, por apresuramiento, impericia o intereses.
El albacea Armando Defino era idóneo en cuestiones notariales, resultando el beneficiario final de los derechos testamentarios que, en un inicio, pasaron a Berthe Gardes.

Las investigaciones, abarcando nuevos campos de la vida de Gardel, desarman la hipótesis de la nacionalidad francesa. Existen amplios elementos que, como los relativos a la edad del gran cantante, revelan que su identidad es distinta a la Charles Romuald Gardes, el niño hijo de Berthe
Gardes, nacido efectivamente en Toulouse, en 1890.

“El Mago” no es otro que el oriental, nacionalizado argentino. El que recibió las mieles del éxito en la gran Buenos Aires y afirmó su origen tacuaremboense. El que obtuvo el privilegio exclusivo de constituirse en la voz rioplatense y mundial que vence al tiempo.

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