jueves, 10 de mayo de 2007

CARLOS GARDEL: LA VERDAD, SÓLO LA VERDAD

La carismática personalidad de Carlos Gardel generó esplendores y deslumbramientos. Ellos se renuevan, pasados los tiempos, por la penetración profunda de su arte y otros atributos que lo siguen distinguiendo.
Cuando las placas discográficas irradian la magia de su acento, bajo las nuevas técnicas, y sus filmes lo vuelven a mostrar como gladiador inclaudicable y magistral en los escenarios redivivos de su época, aspectos ligados a la interioridad del personaje han procurado conocerse con más extensión.

El atractivo gardeliano nace de un ser impar, al que la leyenda lo actualiza sin cesar.
Indagar sobre él no es una curiosidad malsana. Es, por un lado, adhesión y cariño. Por otro, necesidad de ir a su historia profunda, objetiva. Apasionante y fecunda.

¿Dónde y cuándo nació? ¿Quiénes fueron sus padres? ¿Cómo estaban constituidas las familias de sus progenitores? ¿En qué lugares vivió? ¿Dónde y quiénes lo educaron? ¿Cómo fueron los años de su adolescencia y juventud? ¿Cuáles fueron sus referentes más íntimos?
Y así, muchísimas interrogantes más y las sucesivas que pueden abrirse tras las primarias.

Correspondió al periodista uruguayo Erasmo Silva Cabrera (Avlis) promover algunas preguntas esenciales. A partir de un trabajo de campo muy relevante avizoró la hipótesis de un Carlos Gardel no toulousiano, sino oriental. El de un creador, crecido y alentado por la gran Buenos Aires -madre de ciudades-, conformado con los caracteres propios del ser rioplatense.
¿Francés? ¡En nada!


A partir de la labor del periodista citado fue que la “historia oficial” tejida en torno al mayor cantante de habla hispana pudo verse como precaria o insuficiente, además de falaciosa en determinados aspectos.
Estudios como los del Arq. Nelson Bayardo (fallecido) y del Dr. Eduardo Payssé González -ambos uruguayos- mostraron otros perfiles biográficos del eximio cantante. Examinaron su origen y facetas de su vida en contextos más sostenibles.


Desde Argentina, otras pesquisas y juiciosos aportes, ayudan a conformar con más claridad el proscenio gardeliano.
Ricardo Ostuni, hace diez años, dio a conocer un trabajo en que legitima dudas en cuanto al relato del Gardel francés, sostenido por Berthe Gardes, el albacea testamentario Armando Defino y algún publicista más, caso de Francisco García Jiménez.


En el trabajo “La foto modificada” y en otras contribuciones, Martina Iñiguez, haciendo gala de su gran racionalidad, revela que Berthe Gardes -madre adoptiva de Carlos Gardel y madre natural del francés Charles Romuald Gardes- refiriéndose a dos fotos de estos niños, les adjudicó la misma identidad...!


Después, el albacea testamentario Armando Defino, urdió y ejecutó el resto de la historia.


Me permito recordar aquí elementos de la ilustrativa recapitulación que me ha proporcionado la investigadora argentina, Sra. Iñiguez.
-Erasmo Silva Cabrera cotejó, con el apoyo de peritos policiales de las dos orillas del Plata, las fotografías respecto de las cuales la Sra. Gardes aseverara que se trataba de las mismas personas.



“También es Carlitos” sustentó a la Revista “La Canción Moderna”, en 1936, refiriéndose a la imagen que lucía en un marco oval. La otra, era una clásica toma de un grupo escolar.



El dictamen estableció como conclusión: “Se trata de personas distintas”.
Importa retener que la fotografía contenida en el cuadro con marco oval fue “oficializándose” pues, en rigor, resultaría ser la del francés Charles Romuald Gardes y no la del niño Carlos Gardel.

Comparación de los rostros de los dos niños de las fotos precedentes

-En junio de 2002 son conocidas las conclusiones del estudio antropológico sustanciado por el Lic. Horacio E. Solla, experto uruguayo, miembro del “American College of Forensic Examiners.
Toma para el cotejo la foto del marco ovalado y otra de un Gardel-niño, fotografiado con una de las hijas de la Sra. Rosa Franchini. Conclusión: “Ambas son diferentes”

.
-La analista persiste más. Recurre ante el comisario Raúl O. Torre (bastante afín al grupo francesista de Buenos Aires), para que realice una nueva comparación fotográfica.
El experto toma por base una reproducción de la Revista “Gente”, publicada en 1977, debido a que las últimas aparecidas -con formato oval- fueron objeto de la técnica de “retoque”. Es decir, que se les adulteró, cambiando su forma original.
El estudio reveló que en la foto alterada se practicó el ensanchamiento de la cara del francés Charles Romuald Gardes.
El propósito se explica de por sí: Asimilar éste al Carlos Gardel niño. Método con el que darían credibilidad a la declaración mendaz de la Sra. Gardes.


Existieron pues, autores intencionales de una maniobra punible. También quienes, aún hoy, obran para ocultar hechos reales como los citados.


Un pilar fundamental de la hipótesis del Gardel europeo está destrozado.


Desde Montevideo Carlos Gardel, el 4 de octubre de 1931, haciendo gala de su mirar sereno y su sonrisa buena, respondió así, y para siempre, a la interrogante capital de un diario local:
-¿Es Ud. francés?
-No amigo ¡soy rioplatense!








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