martes, 8 de octubre de 2013

COMPILACIÓN DE ANÉCDOTAS

Escribe Walter Ernesto Celina
08.10.2013

UN PATRIMONIO ABIERTO DE PAR EN PAR

El Día del Patrimonio se acaba de celebrar en Montevideo y en las ciudades del Interior de Uruguay para denotar una cualidad brillante de nuestra música popular: el tango.
Las sedes de numerosas entidades oficiales y de la actividad privada se abrieron para exhibir sus acervos. Esta vez, con una característica especialísima. Por doquier surgían los compases de memorables orquestas, con cantores emblemáticos del siglo pasado y, dándole un toque de vigencia absoluta a la celebración, coros y cantantes, grupos y parejas de baile y músicos actuando en vivo.
En una jornada esplendorosa de primavera, en Montevideo, el público se arracimaba en locales, ferias y plazas, disfrutando de un evento civilizatorio permeado por el signo de la cultura y, de su mano, de la tolerancia y el respeto.
Las letras no estuvieron ausentes y se dieron cita, como para testimoniar la existencia de un gran marco.
Como no podía ser de otra manera, Carlos Gardel acompañaba con su voz eterna, desde las grandes pantallas que aporta el siglo XXI, volcando imágenes de magnética vigencia.
A la hermosa sede del Club Nacional de Fútbol de modo incesante estuvo llegando un público que admiró trofeos de todos los tiempos y el impresionante friso de cuadros, con equipos fundadores y deportistas de oro del balompié. De los que pusieran de lado la omnipresencia inglesa para crear una entidad pionera, de cuño uruguayo.
En un salón principal, aireado por miradas que vienen de una gloria, Carlos Gardel llegó traído por la voz del Lic. Prof. Eduardo Cuitiño, acompañado por una pléyade de escritores gardelianos, de pura cepa tanguera y un  atento público.
Definió a Gardel como “aquel muchacho humilde”, que escaló hasta la cima, constituyéndose en un bello ejemplo para cualquier joven de origen social no favorecido.
El licenciado ha presentado trabajos originales sobre la vida del cantante rioplatense (C. G. - El Muerto que Habla - Edit. Fin de Siglo – MVD 2013). Su nuevo aporte es la introducción a una nueva obra que discurrirá sobre el Anecdotario, que recuerda a “El Mago”. Se llamará de ese modo.
Esta vez, Ediciones Tanguedia (*), que conduce el Sr. Ramiro Carámbula, difunde su Cuaderno Nº 11, con el nuevo repertorio de Eduardo Cuitiño, colectando episodios diversos, conservados de manera escrita y oral.
A modo de muestra, tres de sus relatos.

EL ARTISTA SOLIDARIO

“…Frente a la casa de Gardel en Jean Jaurès al 770 vivía un chico afectado de poliomelitis. Gardel se quedaba mirando al niño que, con mucha dificultad, se movía con la ayuda de una silla de un sencillo juego de comedor.
El niño se llamaba Juan Bautista Pignataro, y fue allá, por 1933… El chico estaba sentado en el suelo moviendo los brazos, jugando al arquero en la calle. Gardel pasó por ahí esa tarde y le dijo…
-Pibe, mañana vas a recibir una sorpresa.
Al día siguiente, con todo el revuelo del barrio, en un camión de la firma Gath & Chavez, el chico recibió una silla de ruedas totalmente nueva, que accionaba con  sus manos.”

CITA DE LEGUISAMO

“Muchos días inolvidables pasamos en Montevideo, allá en la Playa Malvín, junto al Hotel “Las Brisas”. Maschio (**) había habilitado dos habitaciones en su chalet (llamado “Yerúa”, como una de sus cuadras de caballos), para recibirnos a Carlos y a mi. No sorprendió entonces que Carlitos pernoctara con alguna de sus amigas en una de las habitaciones, mientras yo, puerta de por medio, me acicalaba y escapaba por la ventana, para vivir la noche uruguaya. Maschio me creía dormido y, Carlos y su compañera, a mi regreso me abrían la puerta, porque  necesariamente para entrar a mi cuarto debía pasar por el de ellos.”


      CON EL CAPITÁN NASAZZI

“Cuando Gardel viajó hacia San José, para cantar en el Teatro Macció, en el año 1933, en su última gira por Uruguay, pasó por la ciudad de Santa Lucía y se hospedó en la habitación 32 del “Hotel Baltimore”, el 26 de octubre de ese año; coincidió que en ese mismo momento se hospedaba allí el equipo del Club Nacional de Fútbol, que estaba concentrado. A pedido de José Nasazzi (***), Gardel le cantó a la delegación de Nacional la canción “Palomita Blanca”(****), en honor a la camiseta alba.”


ASTERISCOS:
(*) tanguedia@montevideo.com  (**) Propietario de studs en el Hipódromo de Maroñas
(***) Campeonísimo. Olímpicos de 1924 y 1928 y Mundial de 1930. (****) Vals de García Jiménez y Aieta, 1929, con estos versos finales:

“La he visto entre mis brazos llorar
la he visto al darme vuelta al partir/
su tibio pañuelo agitar,/
y luego irse achicando/
su imagen lejana.../
y en mi alma agrandado/
su encanto... y esta pena/
de no tenerla más...”

martes, 1 de octubre de 2013

A LOS 33 AÑOS “EL MAGO” OBTIENE SU PRIMER DOCUMENTO IDENTIFICATORIO: ¡URUGUAYO!

1º.10.2013


La noticia no era nueva si, como probaron varios investigadores, Carlos Gardel tramitó su inscripción de nacionalidad ante las oficinas del Consulado de Uruguay en Buenos Aires, según los términos de la ley de la materia, de fecha 21.05.1906, reglamentada el 17.01.1917. El hecho quedó consolidado en la página 907 del libro registral, con el número de orden 10.052.
En el acto jurídico, sustentado como expresión de la autonomía de la voluntad, el compareciente declara, de modo irrefragable:
1) haber nacido en Tacuarembó, Uruguay;
2) en fecha 11.12.1887 y
3) señalando que sus padres fueron Carlos y María Gardel, ambos uruguayos, fallecidos.
En Uruguay la identificación de las personas, desde fines del siglo XIX y principios del XX, era política nacional dirigida a la estructuración de la familia y a conceder algún amparo a los hijos “no legítimos”, esto es, a los “naturales” y a los nacidos “fuera del matrimonio”. Se trataba de una doble orientación. Por un lado, atendía la necesidad jurídica de un Estado abierto a la modernidad y, por otro, ejercía determinada tuición sobre un segmento de personas.    
Bien. Carlos Gardel, indocumentado, se acogió a la ley de su patria. Inscripto pasaba a “existir”. Era sujeto con derechos plenos.
Cumplido el trámite, solicitó la cédula de identidad argentina. Le fue conferida en Buenos Aires el 04.11.1920, con los datos de nacionalidad oriental y fecha de nacimiento.
Pasados los años, por una extraña ecuación, el documento original fue secuestrado, aunque alguien lo fotografió y esas copias -no adulteradas- fueron  llevadas a la venta en el mercado.
La investigadora Sra. Martina Iñiguez accedió al facsimil de la cédula argentina,acreditante de su nacionalidad originaria: Uruguay. Y anunció que la entregará al centro museístico gardeliano de Tacuarembó.

  ELEMENTOS DE UNA RÉPLICA CONTUNDENTE

La noticia fue anticipada por un medio de prensa montevideano, el sábado 21 próximo pasado y, he aquí, que se ha producido revuelo en la tienda de seguidores de la hipótesis de la procedencia francesa del  máximo cantor.
La periodista porteña Sra. Ana Turón, no le atribuye ninguna significación a la existencia documental de la pieza.
Por el contrario, la investigadora Sra. Martina Iñiguez, en una réplica, fundamentada y contundente, destaca la importancia del documento facsimilar. Informa cómo lo obtuvo y cómo ahora está registrado, agregando elementos que lo proyectan con la claridad de una probanza indeformable, auténtica.
Cabe extraer de su nota algunos elementos trascendentes.

1.- LÓGICA ELEMENTAL

El niño Carlitos era un no identificado. Si hubiera sido Charles Romuald Gardes, señala Iñiguez, “nada le hubiera resultado más fácil que nacionalizarse argentino después del 11 de diciembre de 1910, porque los franceses menores de edad, residentes en el país durante más de dos años, podían adoptar definitivamente la nacionalidad argentina al cumplir los 21 años de edad”,  resultando además, que quedaban  “completamente libres, a partir de ese momento, de sus obligaciones militares para con Francia”.

2.- PRONTUARIOS Y EVIDENCIAS

Recuerda, asimismo que, por ese estado de indocumentación, el cantante Gardel acudió al favor de caudillos de comités, quienes le proporcionarían identidad de circunstancia, no legal, hacia 1913.
 Justamente, anota la gran estudiosa gardeliana, “existe un prontuario de 1913 que "desapareció" hace más de 20 años del Museo Policial de Buenos Aires, cuya portada fue publicada en la revista “Gente”, en 1977, siendo asesor el Sr. Enrique Espina Rawson, francesista connotado, miembro del Centro de Estudios Gardelianos (CEG), de Bs.As.
Por otra parte, el francesista Sr. Juan  Carlos Estaban -fallecido recientemente-, integrante del CEG, difundió en 2012 “dos páginas interiores de este mismo prontuario”, las que “fueron fotografiadas y publicadas en Internet”. Y, a la vez, “informó que el actual propietario de este Prontuario es el Sr. Norberto Ignacio Regueira”, quien  es -nada menos- que vicepresidente de la entidad citada. Aunque, “lamentablemente, se han negado a compartir públicamente el contenido completo de este documento que podría echar luz sobre otros hechos de la biografía gardeliana”.
Otro prontuario, de 1915, ilustra  que  “Gardel obtuvo una cédula de identidad falsa, como nacido en La Plata”.

3.- CAEN LOS VELOS

Muchas veces el ocultamiento deliberado va de la mano con  el fraude ideológico. Para despejar tales situaciones, nada mejor que arrojar rayos de luz. Es lo que hace, paso a paso, la biografista argentina.
¿Quién posee la documentación?
Iñiguez: “El Sr. Walter Santoro, fundador y presidente de Fundación Industrias Culturales Argentinas (FICA), institución dedicada a conservar el patrimonio cultural de Argentina y Uruguay, adquirió a través de una oferta realizada en Internet, los facsímiles de la primera cédula de identidad legal que Carlos Gardel tramitó en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1920…”.
¿De dónde procede el facsimil que la historiadora entregará en Tacuarembó?    
Iñiguez: “El Sr. Walter Santoro tuvo la grandeza intelectual de entregarnos una copia del documento que adquirió…”
“Actualmente las fotografías de ese documento son de dominio público y pueden obtenerse en la dirección de Wikipedia…”
¿Quién secuestró la cédula argentina de Carlos Gardel?
Iñiguez: “Esta primera cédula de identidad legal de Carlos Gardelestaba en poder del coleccionista Hamlet Peluso…”
  Y aporta, de inmediato, la prueba gráfica que esclarece con estas manifestaciones:
“Podemos ver en la vitrina que le perteneció, que fue publicada en la desaparecida página “Gardel Web”, el lugar donde estaba. Superpusimos una ampliación para que se pueda comprobar que se trata de la misma Cédula”.”.


¿Pero, quién era Hamlet Peluso?
Iñiguez: “El Sr Hamlet Peluso, que fuera en vida vicepresidente del Centro de Estudios Gardelianos, siempre mantuvo este documento sólo para sí, no compartiendo nunca su contenido con los investigadores que sostenían la orientalidad del cantor.
En su libro “Carlos Gardel yla Prensa Mundial”, cuya autoría compartió con el Sr. Eduardo Visconti, secretario del C.E.G., omitió expresamente las menciones hechas públicas a la prensa uruguaya y en tres ocasiones diferentes por el mismo Carlos Gardel, sobre su nacimiento en Tacuarembó, hecho que explica las razones que lo llevaron a su ocultamiento.”

En suma:

El facsimil de la cédula identificatoria, a la que Gardel accediera en Argentina, demuestra haber sido gestionada a partir de la documentación uruguaya en la que se declaró oriundo de Tacuarembó y nacido el 11 de diciembre de 1887. Ambos elementos son constantes en sus posteriores instrumentos de identidad, incluido el pasaporte chamuscado, encontrado entre los restos del avión en que falleciera en Medellín (Colombia).
La cédula legal Argentina la había recibido apenas faltando una semana para cumplir 33 años.-
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sábado, 21 de septiembre de 2013

GENEALOGÍA Y BIOGRAFÍA DE “EL MAGO

Escribe Walter Ernesto Celina
20.09.2013

La conspicua investigadora argentina MartinaIñiguez, a cuyos esclarecedores aportes sobre la nacionalidad uruguaya de Carlos Gardel debemos el conocimiento más íntimo de su origen, libró hace pocas semanas un vasto repertorio de información acerca de la familia del más jerarquizado cantante popular del Río de la Plata.
El compendio de datos ofrecidos incursiona, con precisos detalles, en la genealogía de “El Zorzal” y transita, con seguridad intensa, en los biográficos. De esta labor resulta un bloc compacto, cuya síntesis excede el espacio habitual de estos comentarios. Sin embargo, ello no ha de ser óbice para dar algunos pantallazos acerca de lo que la pesquisadora destaca, fruto de sus sostenidos estudios, así como de los valiosos antecedentes que corroboran, corrigen y se integran a los expuestos por analistas uruguayos y de otros países.

ANOTACIÓN PREVIA
El examen cronológico tiene como fin -dice la Sra. Iñiguez- “restituir a Carlos Gardel su verdadera historia”.
Hasta el momento de su deceso -en el choque del avión que despegaba en la pista de Medellín, contra otro allí estacionado- “él había manejado los hilos de su historia, revistiéndola de misterio”. Tras su desaparición, la misma “dejó de pertenecerle para ser recreada, en principio, por su aspirante a heredero, Armando Defino”.
“El testamento ológrafo y la partida de nacimiento de Charles Romuald Gardes, sorpresivamente surgidos después de la muerte del ídolo, al margen de las consecuencias legales y datos filiales que de inmediato se convirtieron en mito “oficial”, provocaron el nacimiento de una “biografía” que, de hecho, jamás tuvo en vida”.
Y, como para que no existan dudas, previene de entrada: 1) Cuando menciona a Carlos o Carlitos, se estará refiriendo “a CarlosGardel, uruguayo, nacido en Tacuarembó”; 2) Cuando habla de Charles Romuald “se trata del hijo francés de Berta Gardes” y 3) Desentrañará “el carácter mítico de la biografía de Gardel”, acuñada de un modo “persistente, repetitivo, capcioso, polémico y sin tregua”, exhibiendo falsos manejos “con documentación probatoria”.
La pieza completa está en Internet, bajo el nombre de la autora, quien maneja el título “ElUruguayo Carlos Gardel – Biografía Oculta”. Abarca desde 1846 a 1912. Aporta  una completísima bibliografía y un listado de instituciones y archivos consultados, lo que confiere seriedad y erudición a la labor ejecutada.
   
ACERCA DEL ÁRBOL GENEALÓGICO
El probable padre biológico de Carlos Gardel fue el Cnel. Carlos Félix Escayola Medina, nacido en Montevideo el 23 de octubre de 1846.
Su padre, Juan Escayola fue un inmigrante español, oriundo de Cataluña.
Su madre, Bonifacia Medina Mansilla, uruguaya, nacida en Minas alrededor de 1816. Vivió en la 6ta. sección judicial de Paysandú, donde tuvo hijos. Al enviudar se radicó en San Fructuoso, después ciudad de Tacuarembó.
Escayola Medina, a los 19 años, era asistente -además de cuñado- del militar brasileño Antonio de Souza Netto, tenedor de extensiones de tierra en Uruguay, personaje conectado a las luchas republicanas riograndenses, al intervencionismo contra Paraguay y el asedio a Paysandú, resistido por el ínclito Gral. Leandro Gómez.
En 1866, tras la muerte, en Corrientes (Argentina) de Souza Netto, concluida ya la carnicería de Tuyutí, Escayola se instala en Tacuarembó. Ocupa la casa de la calle 18 de Julio Nº 134, justo al lado de la propiedad de los Oliva-Sghirla.
El segundo gran elemento del cuadro refiere, justamente, a la precitada familia.
Juan Bautista Oliva, hijo de Marcos Oliva y Clara Pittaluga, italianos fue un potente comerciante tacuaremboense, a la par que Cónsul Honorario de Italia en la localidad. Su negocio se ubicó en la calle 18 de Julio Nºs. 30 y 32, siendo, asimismo, agente del servicio de diligencias que unía Montevideo y Paysandú con el corazón del viejo Uruguay.
El 28 de abril de 1849 contrajo matrimonio conJuana Sghirla, una muy hermosa dama argentina, hija de Juan Sghirla y Blanca Balestra, también italianos.
Años más tarde, subraya Iñiguez, “ambos serían abuelos biológicos maternos de Carlos Gardel”.
Tuvieron 5 hijos. Asumen trascendencia en la historia gardeliana. Clara, Blanca, Clelio, Juan Bautista y María Lelia.

UN HOMBRE CON PODER CONCENTRADO
 A su bastón de mando, como Jefe Político, el Cnel. Carlos Escayola sumó el poder económico de terrateniente. A ello agregó una imprenta con empresa periodística, un espectacular teatro y un centro nocturno de diversiones. Fue miembro de la cofradía masónica.  
Versiones orales le atribuyeron al personaje aptitudes artísticas, de las que habría hecho gala en reuniones de canto y guitarra.
Por este tiempo en el proscenio de San Fructuoso aparecerá Berta Gardes, quien asumirá a la postre el papel de madre adoptiva del niño Carlitos, gestado y nacido  bajo el signo del mutismo más absoluto.
La cronología que suministra Martina Iñiguez da cuenta de múltiples hechos concurrentes y de sus enlaces. A la par, desmonta afirmaciones inexactas incorporadas por la hipótesis francesista.   

ESCAYOLA EN LA FAMILIA OLIVA-SGHIRLA
Cabe destacar que la profundización del relacionamiento del coronel con la familia -vecina y amiga- de los Oliva-Sghirla lleva al primero de una serie de episodios relevantes: sus nupcias con  Clara Oliva -la mayor del grupo de hermanos- y el nacimiento, el  31 de enero de 1870, de su primogénita Clarita.
Poco después, el 1º de marzo de 1870, nacería María Lelia Oliva Sghirla, madre natural del gran Carlitos.
En la intrincada concatenación de sucesos pende la interrogante de si esta niña fue verdaderamente concebida por el comerciante Oliva, o si fue fruto del vínculo de su hermosa esposa con el emocional Carlos Escayola, lo que se valora como otra posibilidad.
Como parte de prácticas bárbaras -y apenas comenzada su pubertad- la chica padecerá, con 13 años, un embarazo. De su padre o de su cuñado.
Un  caso horrendo de sexismo incivilizado, una agresión carnal como la que, casi a finales de los años 50 del siglo pasado, pudo escenificar el director sueco Ingmar Bergman.
A la sombra del irresistible poder del coronel, se procesaron actos simulatorios y de ocultamiento que rodearían el suceso.
Anota la investigadora argentina que MaríaLelia aparece inscripta como hija legítima del matrimonio Oliva-Sghirla, hecho jurídico que no despeja dudas razonables. Lo notorio es que, entre ella y Carlos Gardel, aflora una contundente “semejanza física con los Oliva…”. El cotejo fotográfico le permite afirmar que existe “un asombroso parecido con su primo hermano, el Dr. Clelio Oliva, hijo del director de la imprenta “Libertad” y editor de “El Heraldo” de Tacuarembó”.

De este tipo de  verificaciones surgen coincidencias, de relevante valor indiciario. Por ejemplo, una foto de Juan Bautista Oliva -con abundante barba-, padre de María Lelia (y abuelo de “El Zorzal” en la hipótesis uruguayista), en que “la parte del rostro que puede apreciarse guarda enorme semejanza con el de su nieto…”. Subraya que poseía “la misma frente, la misma forma de nacimiento del pelo…, los mismos ojos, la misma nariz, los mismos pómulos”.
Al nacer María Lelia, Escayola oficia como padrino de bautismo. En la superficie, los convencionalismos de uso. Luego, subyaciendo, la exacerbación y distorsión de un “yo”, provocando los dolores y los horrores.
En 1871, al dar a luz a Amabilia -segunda hija de Escayola y Clara-, esta fallece.
Apenas dos años más tarde, el viudo se desposa con Blanca Lázara Oliva, de 18 años, hermana de la desaparecida e hija segunda de los Oliva-Sghirla. Soportará con estoicismo las aventuras amatorias del marido y dedicará su tiempo a la atención de las sobrinas Clarita y Amabilia y de María Lelia, de 3 años.
El último día de diciembre de 1886 fallece Blanca Lázara Oliva, por lo que el militar enviuda por segunda vez. Quedan 7 hijos legítimos.

  EL TERCER MATRIMONIO
Transcurre 1888 y Carlos Escayola ya ha formalizado vida de pareja con María Lelia Oliva, hija tercera del los esposos Oliva-Sghirla, madre de Carlitos. Aguardan la dispensa eclesiástica que les permita entrar en matrimonio.
El 20 de abril de 1889 se opera el trámite civil que los unirá legalmente. Al cumplir los requisitos de inscripción Escayola manifiesta ser “vecino de la Cuchilla de Haedo”. Fue en el ámbito rural de la 6ta. Sección, en proximidad de la Estancia Santa Blanca, donde nace el cantante, a varias leguas de San Fructuoso, la ciudad en que fundara su personal imperio el Jefe Político. El alejamiento no daba mérito al escándalo público.
Un nuevo ocultamiento ocurriría: María Lelia, a tres meses de casada, da a luz los mellizos Juan Carlos y Julio César. Fueron anotados meses después, el 23 de abril de 1890.
El 25 de julio de 1905 fallece María LeliaOliva Sghirla de Escayola, a edad de 35 años, por una insuficiencia mitral.

RASTREO DEL LUGAR DE NACIMIENTO DE GARDEL
Recuerda la investigadora Iñiguez que  1883 y 1884 son  los probables años de nacimiento del cantor. Tomando la opinión de Erasmo Silva Cabrera (Avlis) el alumbramiento pudo verificarse en Curtina o San Gregorio de Polanco. El periodista-investigador trabajó intensamente en la zona, acopiando relatos de lugareños.
Últimamente, el Lic. Eduardo Cuitiño, quien valido de la matemática, aplicó teorías de la probabilidad en varios estudios originales, ubica la gestación de Carlitos en el período 1886-1887. Surge pues, una diferencia etarea. Ella no afecta, sin embargo, la acumulación de los múltiples aportes indiciarios.
Presume racionalmente Iñiguez: “Carlos Gardel, en su documento uruguayo se dice nacido el 11 de diciembre de 1887, casi un año después de la segunda viudez de su padre, tal vez, para dejar la puerta abierta a posibilidades futuras de un reconocimiento de filiación  natural que nunca llegó”, independiente del impedimento de la norma que “no permitía que los hijos adulterinos fueran reconocidos.”
En la crianza campera del “guachito” de Escayola habría intervenido la servidora Manuela, una indocumentada que respondía a los patronímicos de Bentos, Casco o Mora, quien hacia 1883 fue inscripta y celebró matrimonio con  Marcos Suárez, habitante de la zona de Cuchilla de Haedo. La señora atendió a un niño, según luego afirmara una de sus nietas. La Estancia Santa Blanca, propiedad de Escayola, estaba lejos de San Fructuoso para los medios de comunicación de la época, pero inserta en el ámbito o jurisdicción de la cuchilla ya mencionada. Y el padre de Carlos dispuso lo necesario para alejar a madre e hijo de sus vínculos más inmediatos, dejando en el medio rural al menor, quien quedaría al cuidado del matrimonio estable de Manuela y Marcos,.
Paulatinamente las piezas van encajando, según van leyéndose las profusas páginas del estudio histórico.  
Apenas se han estado cruzando los umbrales de una complejísima y rica indagatoria, tomando referencias muy parciales de la labor sistemática de la investigadora Martina Iñiguez.
Con ella se aprende que no se puede hacer historia sin estudiar a fondo; que los elementos firmes suelen no serlo tanto y que, como en el laboratorio, hay que ser muy exigente y no dejar nada fuera del microscopio y los demás instrumentos auxiliares.
La verdad tiene algunas certezas, aproximaciones fundadas y no esta está exenta de variaciones y equívocos.
En Gardel todo suma para admitir que nació de este lado del Río de la Plata, en el territorio hermano al oriente del Río Uruguay. Su Buenos Aires querido lo hizo suyo y lo catapultó a la fama.
Así, fue ciudadano uruguayo, legalizadoargentino; el más amado de los prototipos rioplatenses del siglo XX. Un inolvidable en los tiempos que transcurren y en los que vendrán.-









domingo, 16 de junio de 2013

HABLA Y ASCENDENCIA DEL CANTANTE EPÓNIMO

UNA CULTURA MULTIFACÉTICA

Escribe Walter Ernesto Celina
16.06.2013

El septuagésimo octavo aniversario del trágico episodio del 24 de junio, en el campo de aviación de Manizales, Colombia, permite, una vez más, ir al reencuentro de la voz augusta de Carlos Gardel.
Los amantes del canto y la música popular de la vieja guardia deshilvanan queridas emociones. Las generaciones noveles, detienen su paso. Concentran la atención y admiran.
No es un rito. Es la revalorización constante de una cultura que, entre ruda y traviesa, fue capaz de adquirir sutilezas poéticas, sumar perfiles filosóficos y gestar una  coreografía sensual.
Gardel ocupa, indisputable, un punto cenital. Ello no obsta a que tras él vayan, por sus misterios, quienes investigan y discuten aspectos no suficientemente claros de su existencia. En este campo, indagar no es profanar ni denigrar. Es el modus operandi que asume la ciencia histórica y las disciplinas -de su misma naturaleza- que concurren a auxiliarla, para develar situaciones complejas. Arduas y/o enigmáticas.
Los hallazgos, testimoniales o indiciarios, ratifican las líneas generales de las hipótesis, las redireccionan o las descartan. Esto pone en tensión dos visiones sobre la nacionalidad del cantante.
Me he ocupado de “Gardel – El muerto que habla”, editado por Fin de Siglo. Ofrecí algunos avances, que me fueran anticipados por su autor, el Licenciado Eduardo Cuitiño.

AUSENCIA DEL FRANCÉS COMO LENGUA MATERNA

Tomaré hoy, dos aspectos sumamente interesantes, asociados o concurrentes con la obra.
El primero, destacado por el Ing. Juan Grompone, en ocasión del lanzamiento del ensayo.
¿Con qué tiene que ver?
Cabe recordar, sucintamente, que existen dos hipótesis sobre dónde nació El Mago. Una, lo reivindica como un genuino rioplatense, nacido en Tacuarembó (Uruguay), que creció artísticamente en Buenos Aires y, otra, lo da como oriundo de Toulouse (Francia) e hijo de la Sra. Berta Gardes; madre soltera que emigró a nuestras latitudes con su niño, Charles Romuald Gardes.
El Ing. Juan Grompone -personalidad de la cultura uruguaya con  conocimientos enciclopédicos- al referirse ciertas verificaciones de Cuitiño, señalaba que en la dicción gardeliana no se advierte, para nada, lo que en pedagogía  se denomina lengua materna.
Efectivamente, quienes poseen el dominio del idioma galo no vacilan en establecer que, cuando Gardel lo canta, adolece de la pronunciación debida. Comparto esta evaluación lingüística.
Anotaré porqué. Siempre me resultó un poco extraño su acento. Como estudiante había adquirido si no el dominio del francés, un conocimiento racional a partir de la fonética, la gramática y algo de su literatura. Ello, merced a la valía de docentes como las Sras. Hors de Correa y Larnaudie de Klingler y, del esposo de esta, Alfonso Klingler En otro laboratorio siempre oficiaban como profesores alternos Jean Gabin, Louis Jouvet, Raimu, Michelle Morgan, llevados de la mano por directores como Renoir, Clément, Pagnol, Carné, Duvivier
Me hace compartir el juicio de Grompone un conjunto de certezas.
La voz materna es la primera y más privilegiada que llega al oído del gestante y del recién nacido. Es la que usa su madre mientras lo desarrolla en sí. Y es la que le habla al prodigarle los primeros cuidados, sea por el acto de amamantar, de alimentarlo, de asearlo, de socorrerlo cuando llora. Es la palabra materna la del canto que serena y estimula el sueño reparador del bebe. Por tales circunstancias capitales, la lengua materna se graba y el pequeño la hace suya con profunda naturalidad. Con un agregado especialísimo, que ayuda a matrizarla: el afecto, que casi como un instinto liga al binomio madre-hijo.
         El signo francófono de la madre biológica debió etiquetar al pequeño Carlos en el idioma en uso, así como por las demás maneras de comunicación del entorno familiar y social.
Resulta así que -en contradicción absoluta con su enorme e indiscutida aptitud auditiva-, Gardel no muestra signo alguno de la lengua primigenia; de la cultivada por la mujer que supuestamente le diera el ser, con la que habría vivido 2 años en Francia antes de llegar al Río de Plata, en un entorno con predominancia absoluta del francés.
Se admite que un sujeto pueda llegar a tener dos lenguas maternas. No que se carezca de la de origen, para sólo detentar la de adopción.
Ergo, hay un cuestionamiento que la hipótesis francesista no puede superar.

RASTROS DE UNA FALLA BIOLÓGICA

El segundo aspecto a comentar viene tratado en el Capítulo  XIV, bajo la titulación El hipogonadismo de Gardel.
No es una adjetivación superflua. Es una visualización objetiva de determinadas características corporales, en que la genética opera sobre el sistema glandular. Muchos de esos datos naturales vienen a la superficie. Los muestra el individuo. Y ligan a Carlos Gardel a una familia platense.
¿Qué es el hipogonadismo?
Se trata de un tema inherente a la medicina, tratado con profesionalidad en el estudio del Lic. Eduardo Cuitiño. En particular, referido a la ascendencia del cantante, características físicas y otros detalles.
Baste decir, sin invadir campos no periodísticos, que el hipogonadismo se revela por alguna enfermedad o lesión de la glándula pituitaria (1), del hipotálamo (2) o los testículos. Ello puede conducir a la reducción de la hormona llamada gonadotropina. El prefijo “hipo” alude a la carencia de la sustancia gonadotrófica. En el hombre es la testosterona, relacionada con la cualidad reproductiva
 La revelación no es para escandalizar. Adviértase que sólo en Estados Unidos      -hoy, no ayer- padecen hipogonadismo cerca de 13 millones de hombres, siendo menos del 10% los que buscan un tratamiento médico adecuado.
A todo esto, vale considerar que la falla biológica detectada por Cuitiño en Carlos Gardel, podría -o debe- estarlo en su familia natural, la Escayola de Tacuarembó. De lo que expone antecedentes.
Desde luego, un análisis de ADN sobre restos existentes y personas vivas, vendría a despejar el verdadero origen, la nacionalidad, del aedo rioplatense.
Un ADN, escrupulosamente garantizado, acabaría con  cualquier ambigüedad, en forma definitiva. Y en ello concordaron el Ing. Juan Grompone y el Lic. Eduardo Cuitiño.
”Gardel – El Muerto que Habla” induce a leer sobre estos apasionantes temas en que, por sobre una historia de vida casi de leyenda, ahora fluyen números, fórmulas, datos estadísticos y aspectos de la profesionalidad médica y de la genética.

Notas:
 (1): El hipotálamo región nuclear del cerebro. Forma parte del diencéfalo. Se ubica por debajo del tálamo

(2): La hipófisis o pituitaria es una glándula endocrina fundamental. Segrega hormonas encargadas de regular la homeostasis, incluyendo otras del mismo sistema endócrino. Pesa en el hombre adulto 500 miligramos; 600 en la mujer.

jueves, 23 de mayo de 2013

PARA JÓVENES


UN GARDEL PARADIGMÁTICO
Escribe Walter Ernesto Celina
20.05.2013

He tenido oportunidad de referirme a algunos de los contenidos de la obra Gardel: el muerto
que habla, los que me fueran anticipados por el Licenciado Eduardo Cuitiño Bosio.
El libro está pronto e integrado a los anaqueles de venta.
La presentación formal ocurrirá el martes 28 del corriente, a la hora 19:00, en la sala de actos de la Asociación Cristiana de Jóvenes, en Montevideo (calle Colonia y Eduardo Acevedo, frente a la plazuela Adrián Troitiño).
El Ing. Juan Grompone y la Prof. Susana Cabrera abordarán aspectos del trabajo que, por lo que fuera expuesto en su momento, trata rubros originales, referidos a estudios matemáticos, biológicos y de otro tipo, hasta ahora no examinados.
En una reseña  de divulgación, la editora anota que el auxilio de los números a que apela el autor lejos de molestar, muestran funcionalidad y contundencia al aporte biográfico gardeliano.
La seriedad de la pesquisa está avalada por la carrera del profesor Cuitiño Bosio. Accedió al título de Licenciado en Matemática -en la opción Estadística- de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (UDELAR) y es diplomado en Educación en la Universidad ORT de Montevideo. Se desempeña como docente en la Facultad de Ingeniería ORT. En el Liceo Jubilar orienta un taller recreativo para jóvenes, destinado al desarrollo del razonamiento. Asimismo, ocupa un cargo profesional en la comuna capitalina.
 Ha sido a propósito de los jóvenes que versó mi reciente contacto con Eduardo Cuitiño Bosio.
Sin atisbo de nacionalismo y para proyectar en términos reales la figura trascendente en el arte y la vida de Gardel, ha sostenido:
-Es paradigmático porque siendo de humilde niñez, traducía siempre alegría en su labor.
Y se pregunta: -¿Cuántos de nosotros trabajamos en lugares que no nos gustan y a veces lo hacemos a desgano? Y subraya: -Él nunca olvidó a los humildes, con los que compartió pan con mortadela y vino cortado con gaseosa.
-Creó su mito con mucho esfuerzo y dedicación. Basten recordar los cuidados de su imagen y los cuidados que exigía a su cuerpo e intelecto.
Agrega: -¿Qué es el tango? Contesta: -Un firulete a la vida. Hoy puedes estar en una prisión de máxima seguridad, como la de Ushuaia y, mañana, por tu empeño, en el Walford Astoria de Nueva York. Ser utilero en Teatro Victoria y mañana, tal vez, cantando o actuando en el Solís, en el Colón.
Efectivamente, la vida de Carlos Gardel es una carrera de obstáculos. Cada etapa supera siempre a la precedente.
El contacto del profesor con sus jóvenes alumnos y, muy especialmente con los afincados en el barrio de la Gruta de Lourdes -en que se ubica la experiencia del Liceo Jubilar, donde una muchachada de hogares con modestos recursos desafía el futuro, le permiten ubicar a Carlos Gardel como una figura paradigmática.
Es otra forma de ver a El Mago. Vale tenerla presente.
No sólo por constituir una voz que habla de la historia de nuestros pueblos y de su sensibilidad, sino además, por el ejemplo de una vida intensa, indomeñable, augural.
Si el tango es nuestro, Gardel no es francés. El Zorzal le dio fisonomía, lo vertebró y lo puso -con otros magníficos creadores- en manos que lo trenzan a la esencialidad de lo rioplatense.
Por lo ya dicho, Cuitiño Bosio incursionará en facetas no transitadas por todos quienes han contribuido a ofrecer testimonios y datos de vida del cantante inmortal. De este modo, complementará y dará precisión al acervo biográfico existente. 

El libro fue editado por Fin de Siglo. Valor $350.
 Convención Nº 1537. Tel. 2.908.87.81. MVD-UY. 

lunes, 8 de abril de 2013

DEL PATRIMONIO RIOPLATENSE

EL CHALET DE MASQUIO
Escribe Walter Ernesto Celina
08.04.2013
Hace unos años, en un gesto muy enaltecedor, la Junta Departamental de Montevideo tributó un homenaje público a distinguidas figuras de la danza argentina que difundieran el tango por diversas partes del mundo.
El Teatro Solís, de modo manifiesto, acoge a elencos e intérpretes artísticos de la nación hermana, que nos honran con sus presentaciones.
Embajadas de Uruguay arriban a Buenos Aires y cumplen presentaciones en provincias, acercando expresiones culturales que coadyuvan grandemente a la consolidación del sentimiento de hermandad de nuestros países.
Nuestros gobernantes pueden estar más cerca o más lejos, unos de otros; por períodos el comercio podrá ser más fluido o estancarse, en función de las asimetrías relativas a dos estados de organización y proporciones bien distintas. No obstante,  nadie reniega en cuanto admitir la importancia de la cooperación. Para esto, la diplomacia y la política, como caras de una misma moneda, tienen mucho para hacer.
En punto al tango, esa credencial identificatoria de nuestros pueblos, surgen estupendas convergencias. También apartamientos, menos importantes.
En la indulgente sonrisa de Carlos Gardel hay un algo que invita a sostener las emociones de la vida, esas tan puras y simples que están vivenciadas y prendidas con la memoria y los afectos más perdurables.   
No en vano en las orillas del Plata el tango ha sido declarado patrimonio común de la humanidad. Es un fantástico fenómeno musical,  amasado desde la raíz honda de los pueblos originarios, con la fisonomía de los hombres y mujeres de todos los rincones lugareños.
Este patrimonio en lo que tiene de inmaterial debe ser tutelado, preservado, defendido y enriquecido. Ya no es nuestro, por cuanto tenemos el deber de transmitirlo. Existe, concomitantemente, una materialidad de la historia, que deja rastros; elementos, objetos, bienes tangibles, que como expresión de  lo antes construido, debe cuidarse por su alto valor referencial y simbólico.

Del período gardeliano Montevideo conserva una propiedad emblemática en el Barrio Malvín, en la intersección de la calle Rimac con la rambla O’Higgins. Se trata del chalet Villa Yeruá, que perteneciera a     Don Francisco Maschio, famoso entrenador hípico. Nacido en la provincia de Entre Ríos, en Puerto Yeruá, comenzó su oficio en Uruguay, en el Hipódromo de Maroñas. Su stud de la calle Olleros, en Palermo, Buenos Aires, gozó de enorme fama. El 5 de noviembre de 1933  en dicho establecimiento cantó, por vez última en Argentina, Carlos Gardel.
Lunático, el pura sangre que corría el uruguayo Ireneo Leguisamo para su amigo Gardel, pertenecía al establo de Maschio.
El entrenador argentino -en la vecindad escogida por Carlos Gardel para radicarse a su retiro en Montevideo con su madre adoptiva-, poseía su sitio de descanso: la finca Villa Yeruá, nombre con que el entrerriano evocaba su lugar de origen.
La elegante construcción se unía a la tradición de “los ranchos” costeros, también frecuentados por Gardel y sus amigos en celebraciones amistosas de las que participaban artistas, futbolistas y turfistas.
Desafiando los años el chalet se encuentra en pie y, como el que construyera Gardel -restaurado y confiado a un fin social-, éste espera su pronto rescate y recuperación.

La Intendencia Municipal de Montevideo y la Junta Departamental son entidades idóneas para instrumentar las medidas que se precisarían.
Es posible establecer, asimismo, un proyecto de gestión del bien con otros organismos oficiales y/o privados. Sin embargo, lo primero es atraer la propiedad al dominio público, en función de su carácter histórico-patrimonial. Ello evitaría cualquier alteración en su estado actual o, su destrucción y pérdida.
La reivindicación no tiene más bandera que la cultural. Precisa sea diligenciada por quienes tienen atribuciones para hacerlo y respaldada, desde todos los puntos y formas posibles.
El llamado es para sumar voces y esfuerzos, con máxima urgencia.- 

sábado, 5 de enero de 2013

GARDEL ES URUGUAYO


NUEVO LIBRO TESTIMONIAL
Escribe Walter Ernesto Celina
17.12.2012
Hace escasos días tuvo lugar el lanzamiento, en Montevideo, de un libro biográfico sobre Carlos Gardel.
Ediciones de la Plaza presentó, en efecto, “Gardel es uruguayo”, una compilación de estudios de autores nacionales y latinoamericanos que exploran una rica variedad de asuntos en torno a un punto central: dónde nació El Mago. Compartiendo una misma visión aunque desde variadas aristas, comparecen para nutrir sus 334 páginas, un prestigioso elenco de analistas: Martina Iñiguez, poetisa y relevante investigadora gardeliana argentina; Ricardo Ostuni, escritor e investigador, de la misma nacionalidad; Luciano Londoño López, musicólogo colombiano de nombradía internacional y abogado; Juan Moreno Gómez, diplomático venezolano y coleccionista de registros gardelianos y de otros cantantes rioplatenses; José Monterroso Devesa, genealogista español -con amplia residencia uruguaya-, sobrino del historiador tacuaremboense Ramón P. González; Jorge de Hegedüs, músico y crítico uruguayo, profesor en la Universidad Nacional de La Matanza, Argentina. A este significativo núcleo se asocian los aportes esclarecidos del desaparecido catedrático y profesor emérito de la Facultad de Arquitectura de Uruguay, Nelson Bayardo, quien tras de Erasmo Silva Cabrera, abrió el sendero para un estudio sistemático de los antecedentes, de todo tipo, existentes sobre El Zorzal, seguido por las contribuciones de los uruguayos Nelson Sica, abogado y presidente de la Academia del Tango, así como de Freddy González, escribano y presidente de la  Fundación pedrense Julio Sosa y, de Carlos Arezo, abogado, radialista, director de la división cultural de la Intendencia de Tacuarembó, a cuyo cargo ha estado la labor de coordinación de los contenidos del libro.
En interés de la lectura, corresponde la mención de los artículos, siendo su orden de aparición:
-Proceso histórico de la investigación gardeliana (Arezo).
-Precursores (González).
-Carlos Escayola, el pintoresco personaje de una época (Arezo).
-Carlos Gardel (Bayardo).
-Carlos Gardel era uruguayo (Iñiguez).
-El juicio de la historia (Bayardo).
-Itinerario de Gardel en Uruguay, desde 1915 a 1935. (Arezo).
-Gardel: una puñalada, un balazo y… Tacuarembó (Hegedüs).
-Registro de la nacionalidad uruguaya (Arezo).
-Sus documentos públicos y privados (González).
-Cédula de extranjero expedida a Carlos Gardel para ingresar a Venezuela (Moreno).
-Gardel: del nativismo al tango (Ostuni).
-Primera y última grabación de Gardel: “Sos mi tirador plateao” (Sica).
-Volver (Iñiguez).
-Certificado de defunción de Gardel (Londoño).
-El respaldo del gobierno nacional a la tesis uruguaya (Arezo).
-A caballo de dos siglos. Gardel y Tacuarembó en la novelística (Monterroso).
-ADN y proceso sucesorio (Sica).
Finalmente, se incluyen elementos bibliográficos, objetivos y realizaciones de la Fundación Carlos Gardel y un perfil de los  autores.
La pluralidad de los enfoques determina la amenidad del libro y su misma profundidad. Los campos explorados, los hallazgos científicos, la fortaleza de los indicios, etc., hacen a la vida de un gran personaje y a la historia de un tiempo. Allí están los antepasados familiares, las costumbres y los credos que guiaban, entre sombras y luces las relaciones sociales y las interpersonales. El libro permite orillar los dolores de la inequidad social y los prejuicios; los miedos y los frenos, hasta el estallido incontenible que los destraba. Gardel es único. Un telón de fondo hace a la sociedad rioplatense y sus parámetros culturales. Pero, el meollo de la cuestión refiere a un hombre de carne y hueso, a sus peripecias y grandezas, examinadas por el ojo analítico de expertos.
“GARDEL ES URUGUAYO”, sí. Nacionalizado argentino. ¡Y esencialmente rioplatense, de todos nosotros!
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