domingo, 7 de octubre de 2012

"EL PADRE DE GARDEL"


FUERON POR LANA; VOLVIERON  TRASQUILADOS
Escribe Walter Ernesto Celina
03.10.2012

Más allá del misterio estético de su voz cautivante, Carlos Gardel continúa en las noticias.
Los partícipes de la corriente conocida como francesista, sostenedores de la supuesta nacionalidad gala del cantante rioplatense epónimo, han dinamitado sus puentes, reduciendo a escombros su hipótesis.
La calificada investigadora argentina Martina Iñiguez acaba de visitar Montevideo, concediendo una entrevista a la Televisión Nacional Uruguaya - TNU, donde fue reporteada por el periodista Sergio Gorzy, del programa Buscadores. En el coloquio se pasó revista a varios temas. Uno de ellos, el relativo a un canto de sirena: ¡la partida de nacimiento de Charles Romuald Gardes!

Hasta los menos avisados están enterados que este documento existe desde tiempo inmemorial. Fue presentado en las instancias de la apertura sucesoria para actuar sobre los bienes del gran Carlitos.

La Sra. Iñiguez remarcó que el libro El padre de Gardel (que por coincidencia diversionista toma el título de un film antes rodado en Tacuarembó), “revela” el surgimiento de la partida de referencia. Fue apenas un bluff. La investigadora dejó en claro que además de no tratarse de ningún hallazgo, el certificado lo que prueba es sólo que  nació en Francia una criatura que se llamaría Charles Romuald, siendo hijo de una señora de apellido Gardes. Sólo eso.
A la muerte de Gardel y para captar los beneficios hereditarios, por un hábil mecanismo de sustitución de identidades, se superpone la partida de ese individuo a toda la historia y documentación real del cantor.
Otro reconocido intelectual e investigador argentino, Ricardo Ostuni, se detuvo en la gran noticia de la aparición de la partida de marras, ventilada por el  diario porteño La Nación. Le remitió una comunicación que circula en los ámbitos gardelísticos latinoamericanos.

Manifiesta: Señor Director: No comprendo cómo el diario de su digna dirección puede publicar la nota aludida, sobre el supuesto hallazgo de la Partida de Nacimiento de Gardel, cuando la misma es conocida desde hace 80 años y fue, precisamente, la que sirvió para homologar el testamento en favor de la señora Bertha Gardes.
Tampoco entiendo el sensacionalismo de los autores, ni la razón por la cual se adjudican el hallazgo, siendo que el mencionado documento fue extendido en 1921, según puede leerse en cuánta publicación respecto de Gardel existe.
El periodista que ha escrito la nota fue sorprendido en su ignorancia y en su buena fe.
Atentamente (firmado) Ricardo Ostuni”

A todo esto, los autores del opúsculo parisino se ven confrontados con François Laserre, nieto del presunto padre de Charles Romuald Gardes. En un cruce de cartas con  el Sr. Juan Carlos Esteban, coautor del libelo, el descendiente francés pide cotejar su ADN con el de Gardel, cuyos restos están encriptados en el panteón bonaerense de La Chacarita. Esto llevaría a demostrar que también sería falsa la historia complementaria, por la que Paul Laserre hubiera sido el gran amor de Bertha Gardes.

Mientras por el canal oficial de Uruguay hablaba la historiadora gardeliana, en pantallazos fue mostrado en vivo el Sr. Gonzalo Vázquez Gabor.
Se trata de  un ciudadano compatriota, funcionario técnico del Ministerio del Interior. Respalda la posición del Gardel tacuaremboense. Y lo hace desde un ángulo inobjetable. Se proclama sobrino bisnieto del Gardel único y auténtico y, también, solicita la prueba de ADN.
El aislamiento de la hipótesis del núcleo francesista cae por doquier. Podría decirse, con un lenguaje en uso de tiempos idos: “¡Fueron por lana y volvieron trasquilados!”.-


lunes, 16 de julio de 2012

PÁGINAS URUGUAYAS - EL ABECEDARIO DE “EL MAGO”


Escribe Walter Ernesto Celina


El Arq. Nelson Bayardo fue un distinguido docente universitario, cuya carrera académica le valió el título de Profesor Emérito en la Facultad de Arquitectura de la UDELAR.
Tras las recopilaciones de antecedentes acerca de la nacionalidad uruguaya de Carlos Gardel -iniciadas por el periodista Erasmo Silva Cabrera (Avlis)-, promovió el cotejo y análisis de materiales dispersos en cientos de artículos prensa, entrevistas y libros referidos a “El Mago”. En una labor igualmente pionera como la de Silva Cabrera, logró una contundente sistematización de datos cuyo efecto fue probar la invalidez de la tesis de un Gardel francés.
La significación de nuestro artista no reside, obviamente, en cuál haya podido ser su lugar de nacimiento, del mismo modo que su grandeza poco tiene que ver con las cualidades de sus progenitores, ni con las incertidumbres que rodearon la existencia del niño y del adolescente.
El estudio de Bayardo es diáfano y no se inspira en ningún interés subalterno. Está exento de cualquier sombra de chovinismo. De la misma cepa son los aportes sustanciados por el Dr. Eduardo Payssé González. Menos aún, podría caber sospecha para los investigadores argentinos y gardelianos integrales, la Sra Martina Iñiguez y el Sr. Ricardo Ostuni, interesados en la verdad histórica.  
 La densidad argumental del Prof. Arq. Nelson Bayardo no se detiene en valoraciones subjetivas. A tal punto acumula argumentos que su lexicón gardeliano abarca todas las letras, de la A a la Z. Cada página pasa por protagonistas esenciales o se detiene en rubros como Fútbol, Edad, Desertor, Testamento. Trabaja para pulverizar argumentaciones falaciosas.
El “1er. Abecedario Gardeliano” fue publicado el 24 de junio de 1994, estando  antecedido en forma inmediata por “C.G. Documentos para la Historia, a más de otros títulos y monografías.
Estos son contenidos de la letra “P”, por los que Nelson Bayardo entra en la vida del cantor de todos los tiempos a través de un músico genial:

 PIAZZOLA EN GARDEL,  SEGÚN  BAYARDO
“Famoso músico y bandoneonista argentino, que no precisa presentación. En 1990, actuando como ordenador Natalio Gorín, Editorial Atlántida S. A. (Bs. As.) publicó “Astor Piazzolla a manera de memorias”, leyéndose en su prólogo una frase significativa, en tanto expresa la voluntad categórica de algo que normalmente se considera -o se debería considerar- incluida en cualquier narración de acontecimientos.
“Tengo que decir la más absoluta verdad. Yo puedo contar una historia de ángeles, pero no sería la verdadera historia.”
Y a partir de allí arranca con el relato de los acontecimientos que se fueron jalonando en su vida.
Y en la página 80, aparece el nombre de Carlos Gardel, que como es por todos conocido, lo incluyó en la película “El día que me quieras” en un secundario papel de canillita.
El juicio de Gardel sobre aquel niño de 13 años, que era entonces Piazzolla en lo concerniente a las primeras incursiones que este hiciera con su bandoneón en materia de tango, no  fueron  alentadoras, aunque se descuenta el tono seguramente “cachador” de la frase: “Pibe, vos tocás el bandoneón como un gallego.”
Piazzolla, famoso por su hosquedad -acaso una forma encubierta de timidez-, recuerda con singular cariño a “El Mago”: “Y de él tengo el recuerdo de su simpatía, su forma arrabalera de ser y el sonido de su voz, hablaba como un uruguayo.”
Obviamente, esto no prueba absolutamente nada; pero no deja de ser significativo, que Piazzolla, de cuyo oído no se duda, no hubiera dicho rioplatense e hiciere en cambio la precisión: “uruguayo”.
Y empezando también con “P”, el tangófilo francés Edouard Pecourt explica en el “Primer Diccionario Gardeliano” (Edic. Corregidor - Bs. As. - 1985) que Gardel abordó ese idioma en su intento de llegar al gran público, pues sus actuaciones parisinas estaban restringidas a quienes concurrían a los cabarets o teatros donde actuaba. Y, para indicar la inutilidad de su esfuerzo, dice textualmente: “…el francés se le moría en la lengua.”
Ya vimos como la propia Berthe Gardes explicó que “su hijo” Carlitos no sabía hablar francés cuando niño, y ni siquiera lo entendía, al punto que cuando doña Berthe le retaba, el chico se reía.
Acorde a esto, Isabel del Valle (citada por Silva Cabrera en “Gardel Oriental”, en vida de esta) refirió la opinión de la citada Sra. Gardes, en lo vinculado con  las incursiones del cantor en los temas en francés: “Yo no sé cómo se atreve Carlos a cantar en francés. Se está haciendo reír de todo el mundo ¡Si chapurrea!”
Y subraya el Prof. Arq. Nelson Bayardo, casi al fin de la letra escogida:
En este caso tampoco se prueba nada, pero resulta bastante evidente que la tesis del origen francés está como signada por una suerte de fatalidad, en la medida que no existe un solo indicio de veracidad.


PÁGINAS URUGUAYAS - CUANDO CARLOS GARDEL LLEGÓ A LA UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA


Escribe Walter Ernesto Celina

“EL PERDURABLE” EN LA VISIÓN DE RAFAEL BAYCE
En aquella tardecita veraniega de diciembre las escalinatas de la Universidad de la República mostraban encendidas sus luminarias de época. Conducían a los asistentes a la sala Ing. Oscar Maggiolo, espacio solemne que recuerda al ex Rector, personalidad relevante de la resistencia democrática y entrañable amigo.
Hubo momentos de asombro pues la concurrencia iba al encuentro de Carlos Gardel para aprehenderlo en toda su estatura y, al divisarlo, lo vieron rodeado por la magia de otros artistas inmarcesibles: Louis Amstrong, Al Jolson, Bing Crosby, Maurice Chevalier, todos entre todos, en plática abierta con Agustín Magaldi, Hugo del Carril, Edmundo Rivero…
El Lic. Rafael Bayce tiene especializaciones académicas en sociología y ciencias sociales. Es profesor universitario grado 5, siendo él quien transportó a Gardel hasta el mayor ámbito de estudio, el viernes 11.12.1987.
Del Archivo de Aníbal Barrios Pintos tomaré fragmentos de los apuntes concedidos por el disertante al semanario “Brecha” (del día 18 del mes y año ya citados), en los que enriqueció más de dos horas de exposición con grabaciones antológicas. He aquí, a  grandes zancadas,  algunas reflexiones del catedrático:
La continuidad gardeliana. El éxito perdurable de Gardel depende de cualidades personales, de coyunturas rioplatenses e internacionales y de un desarrollo histórico que hizo aparecer al tango, a sus múltiples consecuencias culturales y a su compleja relación con el todo macrosocial que lo enmarcó en su origen y evolución. La máxima figura interpretativa del tango puede ser favorablemente comparada con muchos de los mejores intérpretes del mundo de música popular.
Caracterización de la voz. Su extraordinaria voz, de amplio registro, gran presencia y expresividad, unida a una corrección académica remarcable en cantantes populares, a su mezcla de sentimentalismo de canzonetta, de elocuencia de ópera ligera y de telúrico ruralismo, hizo posible su aclamación por críticos de la “música seria” y por representantes de subpoblaciones sincreticamente fundidas por una situación material y simbólica similar.
Capacidad para reflejar estados de ánimo. Capaz de reflejar expresivamente emociones muy diversas (alegría, tristeza, pena, resignación, rebeldía, nostalgia, ironía, arrogancia, reproche, humor cachador, sobrador, etc.), esa diversidad estaba siempre permeada por el sentimiento básico que le daba su tonalidad al tema, con gran preocupación por “cantar” la melodía.
Dicción. Su profesionalidad lo hacía preocuparse por la dicción (la sustitución de la “n” por la “r” se debía a que estas suenan más y subrayan la melodía) y por el ajuste interpretativo. Compárese “Mi noche triste” de 1917 con versiones posteriores, en que se reelabora la medida; se enlentece y entristece el tempo; se independiza más de los golpes del compás, como los grandes intérpretes lo hacen. Se hacen más introspectivos y reflexivos la evocación y el presente.
De lo mejor del mundo.Incomparablemente mejor intérprete (expresivo y formal) que grandes ídolos mundiales de la época como Maurice Chevalier y Al Jolson. Con un manejo del registro y una densidad de voz mucho mayor que la de Bing Crosby, Gardel es, de lo mejor del mundo…


PÁGINAS URUGUAYAS - EL DEBUT DE GARDEL EN EL TEATRO “ROYAL”


Escribe Walter Ernesto Celina

LAS CRÓNICAS DE JULIO CÉSAR PUPPO
El periodista Julio César Puppo desgranó desde sus páginas periodísticas escritos que pueden valorarse como  piezas costumbristas, entroncadas con sucesos de la vida real. La originalidad de su sesgo consistió en trasladar a la literatura vivencias, sucesos, historias que laten en los estratos sociales humildes, en el corazón mismo del arrabal montevideano. Su pausada producción fue mirada como de soslayo, al entrar en ámbitos no frecuentados por escritores convencionales, más próximos a los halagos dispensados por una sociedad proclive a ciertas formas de pacatería.
Puppo adoptó el pseudónimo de “El Hachero”, para aludir a quien hace una intrusión fuerte en la prosa convencional, como en el fútbol lo realiza el jugador que orilla el reglamento. Y así, desafiante, entró a la liza, seguro de su mensaje. Tan rica paleta pudo ser recogida, -felizmente- en la colección uruguaya conocida como “Bolsilibros de ARCA”, a mediados de la década del 60, cuando moría. Uno de sus libros está prologado por un notable humorista, escritor y artista, de envidiable trayectoria: Jorge “Cuque” Sclavo.
La nota que ha de leerse  es algo distinta de otras, donde muestra la sensibilidad casi callada de individuos que van tras la evasión de su congoja existencial. Aquí, tocando la historia, lleva al lector a revivir la instancia suprema en que Carlos Gardel, conjuntamente con José Razzano, irrumpen  en el mítico Teatro “Royal”.
La sala de varieté, se situaba a mitad de cuadra, en la calle Bartolomé Mitre, entre Reconquista y Buenos Aires, dando por frente a la manzana del Teatro “Solís”. En los años 50 devino en el Cine “Indú”, que exhibía films picarescos. Desmantelada su ruinosa estructura, se convirtió en un predio para estacionamiento de dependencias judiciales.
Importa destacar que el mural callejero que anunció a los cantantes los mostraba al centro, en foto de medio cuerpo. Las 4 líneas horizontales superiores, destacan: ROYAL - Viernes 18 - Importante debut - DUO NACIONAL. Abajo: Gardel - Razzano. En forma vertical: Estilos, Cifras - Tonadas, Canciones.
Así reconstruyó “El Hachero” los hechos que condujeron a la presentación de Carlos Gardel, aquel viernes 18 de junio de 1915.

¡CANTANTE OTRA, CARLITOS!
“Un grito de guerra, nacido en los cafetines de los suburbios y que se extendió rápidamente a otras actividades con las características de un refrán popular, señala una etapa en la historia de la canción criolla. Era este: “¡Cantá, Medina, cantá!” y se originó así: Juan Medina, payador en la época en que los había muy buenos, era un obrero gráfico que, ni bien había parado las últimas letras en el taller de “El Día”, ya de madrugada, salía con la guitarra colgando del brazo a cantar su desesperanza de muchacho enfermo en los boliches del “Bajo”. Payadas de contrapunto, en las que se jugaban el honor y el amor propio del cantor, le habían valido una gran ascendencia popular. Pero ya la tisis, muy avanzada, le estrangulaba la garganta y apenas si podía modular un verso. Era entonces que sus consecuentes partidarios lo alentaban con la expresión que se hizo popular: “¡Cantá, Medina, cantá!”, sin pensar que con esa frase estaban caracterizando la culminación de un ciclo. Pues mientras por un lado se estaba atento a eso, por otro lado se estaba gestando el advenimiento de una nueva etapa: la del cantor o intérprete, que sustituiría al payador, o repentista, en la predilección del pueblo.
La cosa empezó así:
-El “tambo” marcha mal -había dicho Visconti Romano, empresario del Teatro Royal, a su colega Manuel Barca-, el “tambo” necesita números de atracción. Vete a ver si los consigues en Buenos Aires.
Y Manuel Barca, que por algo había merecido el calificativo de “Rey de los empresarios”, embarcó esa misma noche. Era en el invierno de 1915. Allá, se pone en contacto con gente del oficio. Robrero, el popular bailarín de pase corrido y ocho cruzado, de la Compañía Vittone, lo conduce al Teatro Nacional, donde hacía sus primeras presentaciones un dúo criollo, cuyo nombre no decía nada todavía: Gardel-Razzano. Acompañaba en la guitarra el negro Ricardo.
La cosa había comenzado y ya nadie la detendría. Se citan para la salida en un café cercano.  El primero en aparecer es Razzano, ya entonces encargado de la administración. Oye la oferta sin poder creerlo.
-¿No se reirán de nosotros? -pregunta aturdido.
Teme al público uruguayo, que considera muy exigente.
-¡Por eso, el triunfo va a ser más grande! -contesta Barca, lleno de fe. En eso llega Gardel. Es un mozo gordo, redondo. El sobretodito marrón, pespunteado, le llega apenas hasta la rodilla; era la moda gacho blando, con el ala caída sobre el ojo; bufanda rayada, blanco y negro. Todo él irradiaba simpatía.
Enterado de la proposición, se muestra lo mismo que su socio, incrédulo al principio. Escucha con atención pero es mucho su temor al fracaso. Lo confiesa resueltamente, seriamente: -¿Al menos tendremos para volver a Buenos Aires?
Es una frase histórica. Pensaba si conseguirían para el pasaje en aquel tiempo, que costaba tres pesos ida y vuelta, con derecho a cena y desayuno. Había gente que hacía el viaje nada más que por comer. Sin embargo estos muchachos se inquietaban ante la incertidumbre. Es que una experiencia muy dura pesaba sobre ellos. Y Barca, que también  había sido educado en la en la rigurosa escuela de la calle, lo entendió en seguida.
-¿Cuánto quieren ganar?, les pregunta.
Los hombres se miran entre ellos, meditan un instante, al cabo del cual se expide Razzano:
-Con franqueza, dígame: ¿cincuenta pesos por día es mucho pedir? Se trataba de pesos argentinos.
-¡Uds. no saben lo que valen!, contesta Barca sensiblemente conmovido. Y el trato quedó cerrado
No sabían lo que valían y hubieran demorado mucho o quizás no habrían llegado nunca saberlo si no es por Manuel Barca. Corresponde pues, que se le reconozca. Eran por entonces dos modestos cantores que hacían sus primeras presentaciones “en serio”, en el teatro, ante el público porteño.
Su actividad se había iniciado en marcos muy humildes. Cafetines de arrabal y pulperías de campaña, donde levantaban un tabladito con las propias mesas y recibían como compensación el producto de una rifa, organizada por ellos mismos, de una botella de coñac o vermut. De este modo, el recibimiento que les prodigó Montevideo les llenó de asombro, de pavor.
La ciudad estaba prácticamente empapelada con el retrato de ambos, pañuelo al cuello y gachito cantor, cuando el barco atracó a muros.  Con las guitarras colgando del brazo, los conducen a desayunar al Café “Bom Marché”, en Florida y Soriano, bajo la intensa lluvia de aquella fría  mañana. Al observar la bienvenida que les daban los muros llenos de carteles, Gardel se sintió, una vez más, apabullado. Era como un sueño hermoso.
-Che Barca ¡van a creer que soy un Caruso!, protesta amigable.
-¡Te aseguro que lo sos!, lo alienta Barca.
Y esa misma noche hacen una exhibición en privado. La sagacidad de Manuel Barca no ha olvidado ningún detalle. Ya Vicente Salaberry, periodista inquieto por la cosa popular, ha publicado en “La Razón” un extenso reportaje. Se va fomentando la expectativa, y esa noche en la sala del “Royal” actuarán para la prensa y autoridades.
Están presentes el Jefe Político, Sr. Sampognaro; el Sr. Oficial 1ro. de la Jefatura, Antonio Sanguinetti; los críticos teatrales Cyro Scoseria, “Bebón” Blixen, Eduardo Dualde, Ulises Favaro, Ángel Méndez, Julián Nogueira, y los Sres. Enrique y Roberto Aubriot, Dr. Penco y E. Antuña. La cosa empezó a las seis y media y terminó a las ocho y media.
El día del debut no cabía un alfiler en el Teatro “Roya”l. Con precisión cronométrica, Barca me relataba hasta los menores detalles de esta jornada, inolvidable para él. Empieza el dúo con La Pastora, de Salinas y sigue Razzano con una de aquellas cifras suyas; vuelve Gardel con El Pangaré… El público delira de entusiasmo; realmente está en presencia de algo excepcional. Y ya entonces se oye por primera vez el grito que sería clásico y que vendría a señalar el comienzo de una etapa nueva:
-¡¡Cantate otra, Carlitos!!
El público lo ha hecho su amigo y lo tutea y lo aclama como a un ídolo.
Es la una y pico de la madrugada y todavía no se han desocupado las localidades del teatro. En su camarín Carlos Gardel está llorando cuando entra Barca a felicitarlo.
-Hermano Barca, -musita apenas, ahogado por la emoción- todo…todo esto te lo debo a vos…
Así fue el debut de Gardel en Montevideo, lo que importa mucho, porque señaló su primer gran paso, decisivo hacia la celebridad. Ya no se detendría más. Así se apagó el eco de aquel grito de guerra nacido en los bodegones de la orilla, cediendo al que señalaría el ocaso del payador, el advenimiento del cantor: “¡¡Cantate otra, Carlitos!!”.-  

miércoles, 13 de junio de 2012

PÁGINAS URUGUAYAS - CUANDO CARLOS GARDEL LLEGÓ A LA UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA

Escribe Walter Ernesto Celina

“EL PERDURABLE” EN LA VISIÓN DE RAFAEL BAYCE

En aquella tardecita veraniega de diciembre las escalinatas de la Universidad de la República mostraban encendidas sus luminarias de época. Conducían a los asistentes a la sala Ing. Oscar Maggiolo, espacio solemne que recuerda al ex Rector, personalidad relevante de la resistencia democrática y entrañable amigo.
Hubo momentos de asombro pues la concurrencia iba al encuentro de Carlos Gardel para aprehenderlo en toda su estatura y, al divisarlo, lo vieron rodeado por la magia de otros artistas inmarcesibles: Louis Amstrong, Al Jolson, Bing Crosby, Maurice Chevalier, todos entre todos, en plática abierta con Agustín Magaldi, Hugo del Carril, Edmundo Rivero…
El Lic. Rafael Bayce tiene especializaciones académicas en sociología y ciencias sociales. Es profesor universitario grado 5, siendo él quien transportó a Gardel hasta el mayor ámbito de estudio, el viernes 11.12.1987. 
Del Archivo de Aníbal Barrios Pintos tomaré fragmentos de los apuntes concedidos por el disertante al semanario “Brecha” (del día 18 del mes y año ya citados), en los que enriqueció más de dos horas de exposición con grabaciones antológicas. He aquí, a  grandes zancadas,  algunas reflexiones del catedrático:
La continuidad gardeliana. El éxito perdurable de Gardel depende de cualidades personales, de coyunturas rioplatenses e internacionales y de un desarrollo histórico que hizo aparecer al tango, a sus múltiples consecuencias culturales y a su compleja relación con el todo macrosocial que lo enmarcó en su origen y evolución. La máxima figura interpretativa del tango puede ser favorablemente comparada con muchos de los mejores intérpretes del mundo de música popular.
Caracterización de la voz. Su extraordinaria voz, de amplio registro, gran presencia y expresividad, unida a una corrección académica remarcable en cantantes populares, a su mezcla de sentimentalismo de canzonetta, de elocuencia de ópera ligera y de telúrico ruralismo, hizo posible su aclamación por críticos de la “música seria” y por representantes de subpoblaciones sincreticamente fundidas por una situación material y simbólica similar.
Capacidad para reflejar estados de ánimo. Capaz de reflejar expresivamente emociones muy diversas (alegría, tristeza, pena, resignación, rebeldía, nostalgia, ironía, arrogancia, reproche, humor cachador, sobrador, etc.), esa diversidad estaba siempre permeada por el sentimiento básico que le daba su tonalidad al tema, con gran preocupación por “cantar” la melodía.
Dicción. Su profesionalidad lo hacía preocuparse por la dicción (la sustitución de la “n” por la “r” se debía a que estas suenan más y subrayan la melodía) y por el ajuste interpretativo. Compárese “Mi noche triste” de 1917 con versiones posteriores, en que se reelabora la medida; se enlentece y entristece el tempo; se independiza más de los golpes del compás, como los grandes intérpretes lo hacen. Se hacen más introspectivos y reflexivos la evocación y el presente.
De lo mejor del mundo.Incomparablemente mejor intérprete (expresivo y formal) que grandes ídolos mundiales de la época como Maurice Chevalier y Al Jolson. Con un manejo del registro y una densidad de voz mucho mayor que la de Bing Crosby, Gardel es, de lo mejor del mundo…


PÁGINAS URUGUAYAS - SHOCK POR LA MUERTE DE GARDEL

 Escribe Walter Ernesto Celina

COMPENDIOS TESTIMONIALES DE ERASMO SILVA CABRERA, “AVLIS”

Silva Cabrera nació en Montevideo en 1914. Ejerció la profesión en los diarios “El País” y La Mañana, así como en la revista “Cine Radio Actualidad”. Falleció en 1987.
Fue defensor e impulsor de la tesis que sustenta la nacionalidad uruguaya de Carlos Gardel, para lo cual desarrolló pacientes investigaciones. Sobre su matriz y coincidiendo en general con ella, los investigadores uruguayos Arq. Nelson Bayardo y el Dr. Eduardo Payssé González  y la argentina Martina Iñiguez introdujeron nuevos y ricos perfiles al enfoque de “Avlis”, pseudónimo con que se conocían sus aportes de prensa.
Las transcripciones tomadas para esta nota han sido extraídas de la documentación que manejara para dos notas. Aparecieron en 26.10.1975 y 24.06.1979, en el cotidiano “El País”, siendo recogidas del Archivo de Aníbal Barrios Pintos.

AQUELLA TARDE ACIAGA

En la mañana un frío glacial había envuelto todo. La tarde ya estaba cayendo como para volver a congelar los charcos, que como vidrios quebraban los pies en las callecitas de barrio.  Carros y chatas volvían con sus caballos a los corralones. Los ómnibus abiertos en la capital transportaban a los trabajadores a sus hogares, mientras los tranvías, con  su luz ambulante, hendían sus ruedas en los rieles despertando un chirrido que hería aquel aire.
En un segundo algo refulgió en el espacio, como si fuera por última vez. La noche ensombreció todo. Millones de puñales de dolor atravesaron los pechos.
Había muerto Carlos Gardel. 24 de junio de 1935. Medellín, Colombia.

VOCES COMO PALOMAS MENSAJERAS

“Avlis” relata del siguiente modo cómo se enteraron los uruguayos:
Los Dres. Juan Carlos Patrón y Edmundo Bianchi tenían por ese entonces la dirección  de la difusora CX 32 “Radio Águila”. Tan pronto conocieron la tragedia de Medellín, comenzaron a difundir grabaciones del “Zorzal Oriental” y, acercándose a ellos el compositor Horacio (“Pintín”) Castellanos, la trilogía se apresuró a producir una pieza con ritmo de tango, a la que titularon “El pájaro muerto.
Actuaba en CX 32 el cantor Luis Alberto Bottini (luego de destacada carrera profesional  en orquestas típicas porteñas).
Verso va, verso viene, Patrón  y Bianchi daban cima a la composición, mientras “Pintín” en el teclado ensayaba la faz musical.
“El Debate”, domingo 30 de Junio de 1935
Cuentan los que aseguran saberlo que “El pájaro muerto” estuvo pronta sobre la medianoche de ese mismo 24 y que Bottini la estrenó, entre disco y disco de Carlitos, a las 3 de la madrugada del martes 25.
Este primer texto, concebido como “canción triste” en homenaje al cantor epónimo, tiene un recitado que aquella noche interpretó Carlos Chiodi Burzaco. En Buenos Aires, el excepcional Charlo (Carlos Pérez de la Riestra), produjo su versión.
La emisora uruguaya tenía por ubicación la de Plaza de Cagancha al 1334, donde hoy se emplaza el hotel “Lancaster”.
Otra emisora, de Montevideo, CX 28 “Edison Boadcasting”, evacuaba consultas telefónicas y difundía música de “El Mago”.
Los proficuos rastreos de Erasmo Silva Cabrera permiten contextualizar con el episodio luctuoso, manifestaciones múltiples. Entre otras las que, de manera abreviada, se entrecomillan a continuación:
Libertad Lamarque: “Se trata de un dolor verdadero, de un pesar que nos deja anonadados a todos.”
Azucena Maizani: “Yo lo quería mucho, tal vez porque los dos, cada uno en su esquina, nos formamos solos. Es por esto que su trágica desaparición me llena de dolor.”
Alberto Vila: “La canción popular, donde quiera que vibre, repetirá su nombre.”
Charlo: “Gardel ha sido para nosotros la figura más representativa de nuestra canción y del arte típicamente criollo.”
Tita Merello: “No es posible hablar cuando un dolor inexpresable se nos ha adueñado del alma.”
Mercedes Simone: “La vida ha sido injusta con él al depararle un final tan prematuro y trágico… a tan gran cantor y tan bello amigo.”
Adolfo Zukor: “Se había elevado, a gran altura, en la estimación de decenas de millones de sus admiradores. Era humilde en todas sus cosas.” (Director de los estudios fílmicos “Paramount”.)
Ramón Gómez de la Serna: “No podrá inmiscuirse en la orquesta, pero la orquesta pensará en él al encontrarse sin la letra pastosa, profunda, que leía su voz en la memoria.” (Prolífico escritor español, nihilista, exiliado en Buenos Aires.)
Por esto y mucho más, Julio De Caro -adalid en la transformación orquestal del tango-, sentenció para siempre: ¡Cada día canta mejor!

PÁGINAS URUGUAYAS - LA FIGURA MÁS REPRESENTATIVA DEL TANGO

Escribe Walter Ernesto Celina

HORACIO ARTURO FERRER

La calificación que motiva el título fue dada a Carlos Gardel y pertenece a Horacio Arturo Ferrer, connotado compatriota, ciudadano emérito de la cultura tanguística.
La aseveración está contenida en una página encontrada en el archivo del académico Aníbal Barrios Pintos, cuya copia obra en mi poder.
Transcribiré fragmentos de la misma, incorporando algunos elementos de contexto.
Horacio Arturo Ferrer (1933) ha sido, en una primera fase, radialista y cronista del tango. Luego, se convirtió en comentarista e historiador erudito de la disciplina. Cultivó(a) la poética en la música popular de su preferencia, alcanzando logros resonantes. Cofundó el Club de la Guardia Nueva, en Montevideo, y dirigió Tangueando, revista especializada de la entidad. Merced a una relación profunda con el maestro Ástor Piazzolla. encalló casi definitivamente en Buenos Aires.
Sus vínculos han sido fluidos con personajes señeros como Julio De Caro, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Horacio Salgán, Raúl Garello, Héctor Stamponi, Elvino Vardaro, para citar algunos.
De su autoría sobresalen Chiquilín de Bachín, Balada para un loco, Balada para mi muerte, Juanito Laguna y la operita María de Buenos Aires.
La ciudad hermana le ha dispensado honores por su labor intelectual y por considerarlo un promotor excelso del tango en América y Europa.
El material, algunas de cuyas partes se transcriben, fue realizado por Ferrer para el diario “El País” montevideano, con motivo del estreno en el  ex Cine Central (de Plaza de Cagancha) del film “Carlos Gardel, historia de un ídolo”. La fotocopia encontrada en el archivo ya citado, omite la fecha. Atendiendo la première de la película, podría ubicarse entre abril-mayo de 1964, aunque no antes.

TRES FRAGMENTOS

Estos son algunos de los conceptos que Horacio Arturo Ferrer vertía, analizando la trayectoria de El Mago, bajo el título Personalidades: Carlos Gardel”.
1.- “Hubo quienes cantaron tangos antes que Carlos Gardel. Pepita Avellaneda, Dorita Miramar y La Pamperito, fueron  algunas de las voces femeninas que en los últimos años del siglo XIX, entonaban en los recreos con escenario y en los pequeños teatros del bajo porteño -como el Roma- los primitivos tangos de corte cupletero.
En la misma época Ángel Villoldo, y poco después de 1900, Arturo Mathon y el sanducero Alfredo Gobbi entre los intérpretes masculinos,  también fueron cantores de tango, pero conforme a los cánones madrileños. Procedían éstos, a su vez,  del tango andaluz -de origen gaditano- (de Cádiz - WEC) y fueron adoptados por nuestros cantores a través de los modelos del género chico español, promovido en los escenarios rioplatenses bajo las celebradas representaciones de La Gran Vía (1886) y La Verbena de la Paloma(1894). Por último, cabe añadir que antes de Gardel también  cantó Pascual Contursi, dentro del estilo “milonguero” que habría de trasuntarse, asimismo, en sus letras. Y, en fin, cuando Carlos Gardel hacía sus primeras interpretaciones tanguistas en público, en los sainetes criollos no pocos actores y actrices cantaban tangos.

2.- “Carlos Gardel abarcaba una extensión próxima a dos octavas. En sus comienzos como tanguista (1915-1925), su voz se asimilaba al registro de tenor. Desde 1925, en adelante, barítono, cada vez con mayor tendencia a bajo.
Musicalmente Gardel plasmó en el plano vocal las bases del fraseo característico del tango. Interpretativamente, a pesar de abordar con ductilidad, propiedad y soltura un variado repertorio de situaciones -picarescas, trágicas, cómicas-, tuvo siempre marcada inclinación  por un cantar melancólico, y muchas veces solemne. Como ocurre en todas las formas de expresión del tango.
Gravitaron en la cristalización de su estilo, aunque luego desbordados por la ceñida síntesis que éste importó y apenas dejaron señales en su personalísimo modo interpretativo, algunos rasgos característicos de los cantantes italianos y resonancias propias del cantor “milonguero”.

3.- “Esta contribución hubiera sido suficiente para ubicar su nombre en una galería de figuras en la cual, junto al suyo, revistarían con idénticos títulos, Pascual Contursi -que introdujo con toda originalidad la letra argumentada-; Enrique Santos Discépolo, que dio a la letra consistencia  dramática, esto es, sostenes estructurales propios de lo teatral; Pedro Maffia, quien plasmó los cánones tanguísticos de la interpretación y las normas técnicas de la ejecución bandoneonística, para citar algunos artistas de parejo valor creativo al de Carlos Gardel, entre los de una selecta nómina.
Sin embargo a Gardel se le discierne con toda justicia otro mérito, diverso del conferido a su labor vocal, que establece un rasgo diferencial que lo distingue de aquellas otras capitales siluetas nombradas: Carlos Gardel se constituyó en la figura más representativa del tango. Y en este aspecto comienzan a gravitar facetas de su personalidad, elementos como auxiliares de su perfil de cantor que concedieron a su presencia y a su labor -en todo caso esos elementos fueron deslumbrantes pero nunca “misteriosos”- esa rara combinación de atractivos físicos y espirituales que predisponen favorablemente a un auditorio, antes, y aún al margen, de la tarea específicamente profesional de un intérprete.
Lo integral de su persona -el ser iniciador de un género vocal; el ser creador de un estilo de efectiva calidad y gran resonancia pública, sumados a la magnética espiritualidad de su conducta y de su físico, auténticamente rioplatenses- hizo de Carlos Gardel el artista más representativo del tango.